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F-1: STIRLING MOSS, FALLECIO EL ETERNO RIVAL DE FANGIO

AUTOMOVILISMO

F-UNO

FALLECIO EL INGLES STIRLING MOSS

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A los 90 años, falleció Stirling Moss
Domingo, 12 de abril de 2020
Fuente: Campeones.com.ar .-
Tras luchar con una larga enfermedad, el británico murió este domingo. Fue cuatro veces subcampeón (tres de Fangio) y otras tres tercero, pero nunca pudo alcanzar un título de Fórmula 1, por eso era considerado como «el campeón sin corona».

Este 12 de abril de 2020 falleció una de las leyendas de la Fórmula 1: Sir Stirling Crawford Moss.

Nacido el el 17 septiembre 1929, en West Kensington, Londres, comenzó su carrera en la Fórmula 1 en Suiza 1951, a bordo de un HW Motors. Luego corrió con ERA, Connaught y Cooper, sin resultados de relevancia. Pero en Bélgica 1954 se presentó con una Maserati 250F y consiguió su primer podio, con un tercer puesto. Y si bien en esa temporada abandonó en cuatro competencias, su fino manejo lo llevó a ser contratado por Mercedes en 1955, como compañero de Juan Manuel Fangio.

En Gran Bretaña, el 16 de julio, logró la primera de 16 victorias en su carrera, lo que le permitió finalizar como escolta del Chueco en el campeonato. Lo mismo ocurrió en los años posteriores, 1956 y 1957, defendiendo a Maserati y Vanwall, respectivamente. En 1958, Moss peleó mano a mano con Mike Hawthorn y su Ferrari el campeonato pero lo perdió por un punto.

En los años sucesivos, 1959, 1960 y 1961, el inglés participó con Cooper, BRM y Lotus y culminó, en cada temporada, en la tercera posición. Su última presentación en el Mundial, la 66°, fue en Watkins Glen, el 8 de octubre de 1961, cuando desertó por la rotura del motor Climax del Lotus. Además de 16 triunfos, once años de competencia en la máxima dejaron 16 pole positions y 24 podios.

Otros logros del «campeón sin corona», como lo consideraban, además de un caballero tanto dentro como fuera de la pista, fueron los triunfos en las 12 Horas de Sebring (1954), la Targa Florio (1955) o los 1000 Kilómetros de Nürburgring (1956, 1958, 1959 y 1960).

Sus éxitos deportivos le sirvieron para recibir la Medalla de Oro por parte de la FIA, en el 2006, y también para ser condecorado con el título de ‘Knight Bachelor’ por parte de la Casa Real Británica.

Este domingo, como consecuencia de una infección en el pecho que lo aquejaba desde 2016, Moss ya descansa en paz.

UN HISTORICO DE LA F-1

Tenía 90 años, fue cuatro veces subcampeón de Fórmula 1 y fue el rival más respetado por Juan Manuel FangioStirling Moss, el “campeón sin corona”, falleció hoy en Inglaterra.

Fue considerado uno de los pilotos más completos de su época, con triunfos en la Fórmula 1, pero también en categorías de autos sport. A lo largo de su trayectoria logró ganar 212 de las 529 carreras que disputó, dominando los diferentes autos que tuvo en sus manos, en distintas disciplinas del mundo del motor.

Fue amigo, rival y compañero de equipo de Fangio. Sus duelos más memorables fueron en el equipo Mercedes-Benz. En 1956 y 1957 ocupó el segundo lugar en el campeonato, siempre detrás del Chueco.

En la Fórmula 1, Moss logró 16 victorias, 22 podios, 15 poles y 19 vueltas rápidas. Eso convirtió al inglés en el piloto con más victorias, pero sin una corona en la categoría máxima.

A continuación, algunas de sus mejores anécdotas, relatadas por el propio Moss en los libros de biografías que se publicaron sobre su trayectoria.

* La Maserati 250F: “Es posiblemente el auto de carreras más refinado que se haya construido nunca. Tal vez los materiales no eran tan buenos como los de Mercedes-Benz y de hecho se rompía más de la cuenta. Pero conducirla no tenía igual”.

* Su debut en Mercedes-Benz: “La prueba la hice en Hockenheim, en 1954, con el SLR. Es el auto más rápido que haya conducido nunca. Cuando volvía a bóxes, un mecánico me esperaba en posición firme, con un cuenco de agua. ¡Agua caliente! En la otra mano sujetaba un jabón y del antebrazo le colgaba una toalla. Para higienizarme al bajar. ¡No me lo podía creer!”

* Los autos ingleses: “Intentaba manejar autos ingleses siempre que podía. Los ingleses éramos muy orgullosos de lo nuestro. Hoy ya no tiene sentido ser tan patriótico”.

* Los autos particulares: “El auto privado que conducías era el que te correspondía por tu posición en el equipo. Fangio tenía un 300 S Cabrio, precioso por cierto. Yo tenía un 220 S Berlina, y Hans Herrmann un 220 normal, sin la S. Fangio era el jefe, yo el siguiente y luego Hans. Hans no era tan bueno”

* La Mille Miglia: “Para ser sincero, es la única carrera en la que sentí miedo antes de salir. No conocía muy bien el recorrido, apenas tuve oportunidades de ir a Italia. Nos llevó dos días hacer todo el recorrido con tráfico normal. Y tuvimos dos accidentes”.

* El cansancio en las carreras: “Normalmente suele ser fácil estar concentrado cuando sabés que te estás jugando la vida a cada tramo. Una situación así eleva tu nivel de atención. Pero en la Mille Miglia nos enfrentamos a un manejo siempre al límite. Y Fangio nos había ofrecido aquellas píldoras. Nos dijo: ‘Tómenlas’. Creo que era Benzedrina, un tipo de anfetamina o algo por el estilo. Al final de la carrera yo estaba con el estado de ánimo muy elevado. Pero eso no es extraño cuando has ganado una carrera así. Incluso pude agarrar mi auto y viajar directamente hasta Colonia, pasando por Stuttgart”.

* Las diferencias con Fangio: “Para mi no había diferencia entre sentarme en un sport o en un Fórmula. Para él sí, porque estaba obsesionado con tener que ver siempre las ruedas. Yo le decía: ‘Tienes que fijarte en la pista, no en las ruedas’. No entendí nunca muy bien aquella manía. En un sport siempre le gané, sin problemas. Pero en un Fórmula 1 él era más rápido: conducía con una limpieza absoluta, nunca se acercaba demasiado al borde, derrapaba lo justo. Y, ante todo, era un perfecto caballero”.

* Enzo Ferrari: “Un día, cuando yo tenía 20 años, recibí la llamada de Enzo. Me propuso pilotar su nuevo modelo de cuatro cilindros en Bari. Viajé hasta el sur de Italia y me planté allí. Un mecánico me preguntó, extrañado, que quién era yo y le respondí que Enzo me había llamado para probar su nuevo modelo. Me dijo: ‘No, tú no lo vas a pilotar, lo hará Taruffi’. Fue un palo bastante grande. Desde entonces me prometí que nuca manejaría una Ferrari”.

* El peligro: “El único modo es concentrarse en la carrera y no pensar a cada momento lo que podría pasar. Tener la máxima confianza en uno mismo. La carrera que cuenta es la carrera que hacés. Yo muero hoy. Yo gano hoy. No me preocupo por la semana pasada, ni por la siguiente, que aún no existe. Lo que realmente cuenta es el ahora. Así me lo he planteado yo siempre. Hoy las cosas han cambiado: competir en circuitos es más seguro que jugar al fútbol”.

* La lección de manejo: “Tenía seis años. Mi padre compró un Austin Seven y le quitó la carrocería. Me dejaba usarlo en nuestra granja. Aquello me dio bastante experiencia. Fue maravilloso. Teníamos un terraplén de dos metros de altura y siempre pasaba por allí. Para mí aquello era entonces como las abruptas curvas de Brooklands”.

* Su primera carrera: “Cuando le dije a mi padre que quería competir, su respuesta fue tajante: ‘¡No!’ Yo me había comprado un Morgan Threewheeler, porque era legal conducir un vehículo de tres ruedas con 16 años. Mi padre tenía un BMW 328. No de competición, sino para uso diario. Yo empecé a iniciarme con algunas carreras de montaña. Cuando mi padre por fin cedió, me compré un Cooper. Por aquel entonces era el único vehículo de competición disponible”.

* El dinero: “Tuve que hacer negocio con la competición para poder correr. Creo que esa fue la manera en que pude realizar mi primera carrera profesional tras la Segunda Guerra Mundial”.

* El estilo de manejo: “No hay que conducir brusco. Eso es algo que se aprende especialmente en asfalto mojado. Hay que hacerlo todo de forma rítmica. Entonces te das cuenta de que todo es mucho más fácil. En Nürburgring, por ejemplo, si encuentras tu ritmo, puedes lograr que todo lo que hagas salga a la perfección”.

* El Mercedes SLR 722: “No estoy de acuerdo con la marca en tener a ese auto en un museo. Creo que es el modelo más importante que han tenido nunca. Es una construcción automovilística de un nivel superlativo. Naturalmente que no va a volver a correr otra vez la Mille Miglia, pero deberían arrancarlo de vez en cuando. Aunque sea para escuchar el sonido de su motor. ¡Un auto de carreras con ocho cilindros en línea!”

* El susto: “Corría a unos 270 km/h, cuando de repente se me cruzaron los brazos. Entonces supe que algo no iba bien. El auto seguía avanzando muy rápido, empezó a derrapar, frenaba y nada. Yo movía el volante, pero la dirección no respondía. De modo que seguí frenando a fondo y cerré los ojos. Cuando los abrí después de haberme parado pensé: ‘Guau, pues sí que hace calor en el infierno’”.

* Su accidente en 1962: “Graham Hill me sacaba una vuelta y probablemente no me vio. Siguió su trayectoria y yo terminé en el pasto. Ese es uno de esos momentos. Mis recuerdos tienen un agujero de aproximadamente un mes. Lo último que recuerdo es mi encuentro con una dulce joven sudafricana la noche antes de la carrera. Lo siguiente, me veo en el hospital. Eso es todo”.

* La vida después de las carreras: “Tuve que trabajar duro para poder vivir. Y cuando no sabes absolutamente nada de nada, solo puedes hacer dos cosas: convertirte en político o en agente inmobiliario. Yo hice lo segundo”.

* Las mujeres: “Para mí, las carreras eran magníficas oportunidades para conocer mujeres atractivas. Veía una figura bonita y bueno, seguía viéndola hasta el desayuno. Y si te conseguías a una azafata… ¡Buf! Entonces era 100% seguro que volabas gratis”.

* Su esposa Susie: “En realidad yo la conocí hace 50 años, cuando aún estaba casado con mi primera esposa. Susie tenía sólo cinco años y yo era amigo de sus padres. Y ahora ya llevamos 30 años casados. La mujer perfecta. ¡Es incluso capaz de cambiar una transmisión! Me hace muy feliz”.

 



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