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A 35 años de la campaña de Ferro: el desobediente del Regional 85/86

Por Guillermo Ruiz

Especial para OESTE BA

El fútbol de la República Argentina estaba en la década de 1980 en plena reestructuración. No era la primera vez, ni sería la última. De a poco habían ido perdiendo interés torneos que acaparaban la atención federal: las Ligas no afiliadas directamente a la Asociación del Fútbol Argentino ya no tenían mucha posibilidad de medirse entre ellas ni con el fútbol metropolitano de Buenos Aires.

La Copa Béccar Varela, el Campeonato Argentino de selecciones, y los Torneos Nacionales de Clubes ya no eran atractivos.

De manera que la AFA dispuso para 1985 que el Torneo Regional fuera un campeonato oficial, que consagrara un campeón, y que 6 clubes semifinalistas clasificaran a la Liguilla Pre-Libertadores de 1986. La Libertadores de la consagración del River del Bambino Veira a nivel continental y mundial.

Ese torneo, ese año, fue la Segunda División del Fútbol Argentino. La B Nacional comenzaría a jugarse recién a partir de 1987.

El Torneo se desarrolló en cuatro etapas. Comenzó el 27 de octubre de 1985 y finalizó el 20 de abril de 1986, con el partido de vuelta de la final entre Belgrano de Córdoba, el campeón, y Olimpo de Bahía Blanca.

En las dos primeras fases participó un equipo representando a la Liga Trenquelauquense de Fútbol: Ferro Carril Oeste. Equipo al que por su modestia frente a sus rivales, la lejanía de la Liga de niveles más competitivos, y por no cumplir el designio de perder con honradez, se lo conoció como el Desobediente de la Zona B.

Los otros 6 ganadores de zona de la segunda que acompañaron a los finalistas fueron Guaraní Antonio Franco de Posadas, Alianza de Cutral Có, Concepción FC, de Tucumán, y  Atlético Güemes.

Para remarcar el nivel del certamen, otros gigantes del interior participaron: Mandiyú de Corrientes, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Altos Hornos Zapla de Jujuy, San Martín, Concepción y Atlético Ledesma de Tucumán, Central Norte y Juventud Antoniana de Salta, Deportivo Maipú e Independiente de Mendoza, Cipolletti de Río Negro, Alianza Cutral Có de Neuquén, Pico FC y All Boys de Santa Rosa, Huracán de Comodoro Rivadavia, entre otros.

Alfredo Ruiz era el presidente de la institución, y decía antes del certamen: “es una oportunidad para todos los trenquelauquenses, para aprovechar. Ésto sirve no sólo para competir con otros equipos, otros estilos, otras formas de juego, sino para mejorar el nivel local. Para que los equipos se refuercen, y vean las posibilidades ellos de jugar el Regional”.

Para la institución la preparación no sólo involucraba aspectos deportivos sino también las cuestiones organizativas con el fin de tomar todos los recaudos ante la responsabilidad que significaba la participación.

El apoyo de los otros clubes era total, como lo demuestran las declaraciones de Carlos Llaneza, presidente entonces de Atlético Trenque Lauquen: “la incorporación de nuestra Liga al Torneo Regional es muy importante para el futbol de esta ciudad. Espero que esto no se corte, por eso espero reciprocidad de los equipos, para que sea una verdadera fiesta del fútbol que nuestra ciudad estaba esperando”.

En el inicio del recorrido era Omar Gennarini el DT. Genaro fue el encargado de viajar a Buenos Aires para conseguir los primeros refuerzos y diagramar los primeros amistosos de preparación. El 6 de octubre fue contra San Martín de Pehuajó, un 1-1 justo, que servía de medida pues los pehuajenses habían perdido ajustadamente contra Acerías Bragado, fuerte equipo de la zona que también estaba en la previa del torneo.

Que en la Liga había ganas de un fútbol de otro nivel lo marca el hecho de que 1.000 espectadores asistieron al encuentro. El recordado Luis Maravilla García marcó para Ferro, que formó con el Mingo Guzmán; Oscar Rodríguez, Fernando Zoff, Alfredo Giamello y Oscar Cerenignana (luego Sergio Gelabert); Carlos Rodríguez, Alfredo Badino, Jorge Cavalieri, y Jorge Bustos; Tiseira (luego Ortellado), Luis García y Memo Ruiz (luego Pico Alvarez).

A los pocos días, luego de una dolorosa derrota contra Atlético Argentino de Tres Lomas, y de desavenencias con la Comisión Directiva, Gennarini dejó de ser el DT.

Faltaban sólo cuatro días del debut y los augurios no eran los mejores.

El ofrecimiento recayó en Memo Ruiz que, no muy convencido al inicio pasó del campo al banco. También se unió Cali Belardo al cuerpo directivo.

Para Ruiz había un deseo muy grande por participar en este tipo de competencias: “nos interesaba jugar torneos de otra importancia, de otra jerarquía, pero nunca se daba. Terminábamos jugando siempre el torneo local y, como mucho, algo en la zona.

“En 1981 se hizo un Campeonato de Campeones, con Ferro eliminamos a Atlético Rivadavia, a San Martín de Pehuajó, y nos eliminó Sportivo Bragado. Pero ahí se terminaba. No tenían posibilidades de otras instancias.

“No teníamos mucha idea de los Regionales. Habíamos ido a ver partidos en Pehuajó, y nos preguntábamos por qué nosotros no. Pero no teníamos idea de la magnitud de lo que esos torneos significaban. Tampoco hasta dónde se podía llegar.

“No quería saber nada con agarrar la dirección técnica. Yo me sentía bien para jugar, de hecho jugué algunos de los amistosos previos. Pero los tiempos apremiaban y agarré.

“En la primera charla dije algo así como ´Muchachos, nosotros somos los más débiles de todos, nos tenemos que preparar de otra forma”.

El preparador físico de Ferro era Miguel Lafrosia, a quien le pareció bien incorporar a Mario Etchegaray, PF de Argentino, y con experiencia también en lo táctico. El entrenamiento era el de un equipo profesional.

Ferro de Trenque Lauquen fue la cenicienta del Grupo B de la Zona Este de la provincia de Buenos Aires. Los cucos eran Douglas Haig de Pergamino e Independiente de Tandil. Ambos reforzados por jugadores de reconocido recorrido en la Primera de AFA, como la Pantera Rodríguez, Delménico, Oscar Pellegrino Ruiz o el Ropero Díaz, ex goleador de Racing de Avellaneda.

Integraban ese Grupo B Racing de Colón, Unidos de Olmos de La Plata, Ferro de Dolores y Sportivo Escobar.

Después de un inicio con derrota en Colón, pero con puntos obtenidos a favor a partir de la mala inclusión del jugador Ungaretti de Racing, y un empate de local ante el poderoso de Pergamino, los triunfos se acumularon. Tanto que el equipo trenquelauquense fue, con Belgrano de Paraná, el que más puntos sumó en la primera fase (y Ferro con dos partidos menos).

ESCANDÓN Y BADINO EN EL PARTIDO ANTE DOUGLAS HAIG

“Antes del Regional nos conformábamos con un papel decoroso, puesto que no teníamos experiencia alguna, no recibir goleadas era positivo, y en lo posible pretendíamos ganar algún partido de local. Queríamos dejar una buena imagen de Ferro para que le sirviera a Trenque Lauquen. Ni el más optimista se imaginaba lo que ocurrió. Una campaña excepcional”. Describe Alfredo Ruiz.

Para jugadores curtidos por la experiencia, y por el roce a otro nivel, como Alfredo Badino, la campaña también fue llamativa: “las canchas llenas en todos lados, la gente te motivaba tanto que uno hacía un esfuerzo superior al normal. Esas historias, casi hazañas, son por el empuje de la gente, que te apoyaba porque sabía que uno sentía la camiseta, sabía que no cobrábamos, que entrenabas todos los días, de mucho esfuerzo, que larguísimos viajes, que llegabas a las 5 AM y había que ir a trabajar a las 8.00. Todo eso la gente lo valoraba”.

Cerca de 4.000 personas acompañaban de local, y varios miles recibían al plantel de los viajes, que acumularon más de 8.000 kilómetros por las rutas de la provincia.

El de 1985 no fue tal vez el mejor equipo en cuanto a calidad futbolística de los que vio la región, la Selección Roja del ´70, o el Ferro del ´72 son, para los memoriosos, equipos de notable calidad, pero éste, en un torneo al que los rivales eliminados realzan, logró algo difícil de amalgamar: “para ganarnos tenían que matarnos, era muy difícil que nos vencieran, por el apoyo que teníamos, la ciudad estaba dentro de la cancha”, cuenta Badino. “Me tocó jugar infiltrado, antes, durante y después del partido, y jugaba, un animal, y lo hacía porque yo quería, no porque me obligaban. Y son cosas que con los años uno se lamenta…hoy levanto menos la pierna derecha que la izquierda, y ahora me acuerdo no tan bien de los que me infiltraban, jajaja”.

Fue todo muy intenso, 12 partidos en dos meses para la primera fase y 6 en la segunda.

“Todos quedaban sorprendidos por la juventud del equipo, Lalo Argañaraz, Adhemar Holgado, Daniel Amoroso, que la rompió, Fernando Zoff, Jorge Cavalieri, por mencionar algunos no llegaban a los 20, 21 años. Alfredo si era grande, era nuestro hombre de experiencia junto a Huici y Bustos, pero el resto muy chicos”, explica Memo. En promedio de edad apenas pasaba los 22 años.

La segunda fase fue diferente. Los cuatro mejores equipos de la Provincia definían el acceso a la instancia Nacional. La exigencia subió, y un plantel poco acostumbrado a esos trajines lo sintió.

Olimpo de Bahía Blanca fue el dominador del grupo, Defensores de Villa Ramallo le dio bastante pelea, y más atrás quedaron Ferro y Estudiantes de Olavarría.

“El equipo que más diferencia nos marcó fue Olimpo en Bahía Blanca, perdimos 2 a 0, pero si no hubiera sido por el Mingo perdíamos 8 a 0. Nos superaron tácticamente, físicamente, en todo. Era otro equipo ese, muy superior a todos, una manera de jugar profesional. Realmente nos deslumbró. Ellos mismos no podían creer que sólo fue 2 a 0”, cuenta el ex DT.

Guzmán, histórico arquero de Argentino, fue la gran figura del equipo. Tanto que equipos del fútbol profesional lo sondearon para incorporarlo, el más insistente fue Eduardo Luján Manera, para probarlo en Estudiantes de La Plata. También mostraron interés Olimpo y Estudiantes de Olavarría.

Tres jugadores de los incorporados quedaron en la memoria de los hinchas, y recuerdan lo que significó para ellos esa campaña.

Fernando Zoff era un joven marcador central de Atlanta: “a medida que fue pasando el tiempo me fui dando cuenta de lo realmente importante que fueron esos tres meses. Todo lo que movió, la gente que iba a la cancha.

“Caminábamos por la ciudad y nos conocían, lo más loco que encontré fue nuestras fotos en los cuadernos de los chicos, seguramente las sacaban de los diarios. Una locura para mí, en ese momento creo que no lo percibía. Con el tiempo he revivido esas cosas como en una película. Treinta y pico de años después rememoro algunas cosas, y veo a un pibe con mi foto en un cuaderno. Lo tengo en cuenta más ahora que en ese momento”

Jorge Cavalieri también tenía gran recorrido en el fútbol de AFA en divisiones menores, vino por unos meses y se afincó: “uno de los primeros diálogos que tuve acá nos dijeron ´nosotros no somos una institución poderosa, es la primera vez que vamos a entrar en un Regional, queremos armar algo como para no pasar papelones, y no salir últimos: podemos darles alojamiento, comida, y algo por mes´. No eran altas las expectativas realmente.

“Volví a casa en Buenos Aires  y les dije a mis viejos que me iba a jugar a Trenque Lauquen, ´y eso dónde queda´, me preguntó mi viejo, ´qué se yo´, le dije, jajajaja…era dos meses y volvía. Pasaron más de 30 años”.

Para Héctor Escandón el fútbol era, y es, una manera de vivir. Había sido profesional en Vélez y en Nueva Chicago, y había pasado por Ligas de la provincia: “la gente fue ayudando a armar el equipo, si a ese Ferro hay que ponerle un nombre hay que ponerle Trenque Lauquen, había gente de Argentino, de Berutti, de Pellegrini, esas 4.000 ó 5.000 personas estaban todas mezcladas. Creo que el logro más grande nuestro fue unificar a toda esa gente que nos esperaba después de los partidos. Nada más lindo y gratificante.

“No es fácil darse cuenta de eso. Cuando ves un montón de gente unida, disfrutando el momento, fue una gran campaña, difícil repetir”.

El plantel completo se componía así:

Arqueros: Mingo Guzmán, Jorge Panza Palacios, y Ariel Crespo. Defensores: Lalo Argañaraz, Adhemar Holgado, Osky Rodríguez, Fernando Zoff, Sergio Gelabert, Oscar Rodríguez, Oscar Huici, Miguel Frachia, Juan Peña y Turco Cernadas.

Volantes: Guigo Crespo, Jorge Cavalieri, Héctor Escandón, Alfredo Giamello, Alfredo Badino, Negro Bustos, Memo Ruiz, Pablo Bilbao, Pico Alvarez, Claudio Rodriguez, Oscar Rossi, Mina y Salaberry.

Delanteros: Heber Fernández, Luis García, Daniel Amoroso, Chin Ortellado, Laucha Tiseira, Gustavo Cervera, Rulo Busquet y Ramos.

Guillermo Ruiz es periodista e historiador y actualmente escribe un libro sobre la gesta deportiva Verde. La nota que comparte con nosotros en OESTE BA, es un adelanto de este libro. Gracias Guillermo!

Fotos Hugo Tiseira y archivo Guillermo Ruiz.

Fuente: Oesteba

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