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El destino del rugby mundial podría quedar hoy en manos de un argentino

La votación tiene lugar hoy 26 de abril, pero el resultado tardará hasta el 12 de mayo. Sobre la mesa están en pugna un total de 51 votos.

Bill Beaumont, mandatario de los últimos años, frente a su ex aliado Agustín Pichot, definirán la votación por la presidencia de la Federación Internacional de Rugby (World Rugby) en un contexto de crisis sanitaria y económica.

La votación tiene lugar un 26 de abril, pero el resultado tardará hasta el 12 de mayo. Sobre la mesa, 51 votos que los dos candidatos se disputan, por lo que el inglés Beaumont (68 años), el actual presidente, y el argentino Pichot (45 años), su vicepresidente, deben obtener al menos la mayoría (26 votos).

Sobre el papel, Beaumont, asociado con el presidente de la Federación Francesa de Rugby (Bernard Laporte) como vicepresidente, parte como favorito. Salvo gran sorpresa, debería contar con los votos de los países del Seis Naciones (Escocia, Francia, Inglaterra, Irlanda, Gales, Italia), que cuentan en total con 18 votos.

Pero en la semana precedente a la elección, el inglés perdió un apoyo de peso con la retirada de la candidatura para el Comité Ejecutivo de Francis Kean, acusado principalmente de homofobia. El presidente de la Federación Fiyiana, ya declarado culpable de homicidio involuntario en 2006, es objeto de una investigación por parte de la instancia internacional.

Beaumont podría apoyarse para su reelección en un balance positivo, con el éxito del Mundial de Japón-2019 y con el rugby en un momento en el que nunca había sido seguido ni jugado por tantas personas.

El inglés, excapitán del XV de la Rosa (34 partidos como interncional), quiere volver a impulsar el proyecto, abortado el pasado año, de un Campeonato de Naciones, que reuniría a una docena de formaciones con un sistema de ascenso y descenso.

¿Renovación?

Frente a él, Beaumont tendrá a un rival que conoce bien. Pichot, al que apoyan los equipos del Rugby Championship (Argentina, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica), ha sido su vicepresidente en los últimos cuatro años y también Uruguay.

El que fuera medioscrum de Los Pumas (71 veces internacional) confía en «cambiar las mentalidades». «Creo que podemos tener un rugby global, mejor dirigido. Hay que modernizar la instancia dirigente para estar todavía más delante en el escenario, ser activos pero también trabajar mejor con los jugadores, los clubes, los capitales privados…», afirmó.

El exjugador del Bristol y del Stade Français se presenta como el candidato de la modernidad.
«Quiero hacer el rugby más democrático, más integro. Es el liderazgo que debe impulsar el cambio. Por el momento, el rugby es muy burocrático, muy a la antigua. Y hay que cambiar todo eso. Pero no estoy diciendo que nada va bien y que hay que romperlo todo. No es mi estilo de liderazgo. Quiero un rugby para todos», asegura.

La oposición de estilos es evidente, pero las declaraciones de intenciones son similares: una temporada mundial, una revisión de la gobernanza, el bienestar de los jugadores, el crecimiento de la participación, unas finanzas sostenibles…

Pandemia

La crisis provocada por el nuevo coronavirus preocupa mucho. Numerosas federaciones están con problemas económicos, como Rugby Australia, que recientemente dejó partir a su presidenta Raelene Castle, en un momento en el que la organización registró un déficit de 10 millones de dólares australianos (5,5 millones de euros) en 2019.

Para ayudar a sus respectivas Federaciones, los jugadores australianos, neozelandeses, galeses, fiyianos, ingleses y escoceses aceptaron rebajas de salarios. Sacar al rugby de la crisis será por lo tanto uno de los primeros retos urgentes del nuevo presidente de la World Rugby.
Esanos pasando un momento muy complicado y el club no es ajeno.

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