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EL TENIS PROFESIONAL LUEGO DE LA PANDEMIA. Sin duchas, sin saludos y con pelotas personalizadas

El cierre total de los vestuarios, la personalización de las pelotas para el saque y la eliminación del saludo de manos antes de los partidos aparecen como las recomendaciones salientes emitidas ayer por la Federación Internacional de Tenis (IFT) en un manual orientado al retorno de la competencia.
A través de su página web, la ITF lanzó un manual con el aporte de su Comisión de Ciencia y Medicina del Deporte y siguiendo las pautas de Organización Mundial de la Salud, en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus.
Aunque aún es incierta la fecha del regreso, el organismo consideró que el tenis «puede ser uno de los primeros deportes para los que se puedan organizar competiciones», pero siempre «con las medidas de distanciamiento social establecidas».
Por eso recomendó la realización solamente de partidos de singles y en estadios abiertos, la eliminación del apretón de manos antes de los partidos y la modificación de los cambios de lado, en los que cada jugador debe ir por los extremos opuestos de la red.
La ITF planteó el distanciamiento entre jugadores y jueces de pista y la identificación de las pelotas para el saque de cada tenista.
Los vestuarios, anunció, estarán completamente cerrados, con lo que cada jugador deberá llegar cerca de la hora de inicio del partido y, al terminar, retirarse del estadio sin ducharse.
En caso de que haya público no podrá haber menos de dos metros de distancia entre dos espectadores y los «alcanzapelotas», los árbitros y el personal de cancha deberán usar guantes y barbijos.

Fusión.
Por otra parte, el ex tenista alemán Boris Becker, ex número uno del mundo y tres veces campeón de Wimbledon, se mostró ayer a favor de la idea impulsada por el suizo Roger Federer para fusionar la ATP y la WTA, los organismos que rigen los circuitos de hombres y mujeres, porque consideró que ayudaría a paliar la crisis generada en el deporte por el receso debido a la pandemia de coronavirus.
«Federer expuso sobre la mesa una idea genial, espléndida, de unir las fuerzas, y creo que Nadal está de acuerdo. Ellos dos y Djokovic tienen mucho consenso entre los demás tenistas y una organización conjunta entre ATP y WTA sería un gran paso», analizó Becker en una entrevista que concedió al sitio oficial de la Fundación Laureus, consignaron EFE y DPA.
El alemán, de 52 años y radicado en Londres, conquistó seis torneos de Grand Slam (tres Wimbledon, dos Australia y un US Open) y fue número uno del mundo en 1991.
«Desde marzo no hubo tenis, por eso creo que estamos ante una oportunidad, una situación única, para que todos los organismos se unan. Los 10 mejores del ranking mundial, o los primeros 50 o quizá los que están entre los 75 entre hombres y mujeres, pueden soportar el receso, pero el resto de los jugadores profesionales necesitan su ingreso semanal, el dinero de sus premios», analizó Becker.
«La vida tal como la conocíamos cambió desde que llegó el coronavirus y comenzó el aislamiento social, es hora de cambiar algunas cosas», concluyó Beckar, cofundador de Laureus, una institución que promueve el deporte como medio de desarrollo social y fomenta en la actualidad más de 200 programas deportivos en 40 países.

No se resigna.
El US Open, el abierto de tenis de Estados Unidos, confirmó ayer sus intenciones de jugar en la fecha programada, entre agosto y septiembre, y con público, aunque los organizadores se mantienen «alertas» y reconocieron que en el marco de la pandemia de coronavirus la situación es «incierta y cambia rápidamente». En ese sentido, y aunque no se resignan a modificar sus fechas, están barajando diferentes escenarios, aunque descartaron la posibilidad de un cambio de sede.

Del «retiro» a ser el número uno.
El número uno del tenis, el serbio Novak Djokovic, reveló ayer que pensó en su retiro de la actividad al promediar la temporada 2010, frustrado por la imposibilidad de ganarle a sus dos grandes rivales: el suizo Roger Federer y el español Rafael Nadal.
El jugador balcánico, de 32 años, explicó que ingresó en una crisis de confianza ese año cuando perdió con el austríaco Jürgen Melzer en los cuartos de final de Roland Garros, tras llevar ventaja de dos sets.
«Aquella derrota fue realmente difícil para mí emocionalmente. Lloré mucho, fue un mal momento y quise abandonar el tenis porque veía todo negro. Había ganado Australia (primer Grand Slam del año) en 2008, era tres del mundo pero no me sentía feliz. Perdía los partidos importantes contra Federer y Nadal», declaró al canal italiano Sky Sports.
Luego de ese bajón anímico, Djokovic experimentó «un punto de inflexión» que le permitió sentirse «más liberado» y quitarse «presión» para «jugar más agresivamente».
Así fue que al año siguiente ganó tres Grand Slams (Australia, Wimbledon y US Open) y desató una racha que hoy alcanza los 17 torneos «major», a tres del récord absoluto de Federer y dos menos que Nadal.

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